Consciencia, hábitos y creencias - abril 10, 2022

Alimentación saludable, saludable ¿para quién?

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Cuan importante es parar, darse una pausa y preguntarse por qué o para quién estamos haciendo lo que hacemos. Porque hoy vivimos rodeados de múltiples corrientes de conocimientos, un sinfín de opiniones y diversas fuentes de validación o desacreditación de los datos que circulan a nuestro alrededor. 

Desde el área científica hasta las tendencias compartidas entre tu círculo más cercano, todas estas voces están constantemente llegando a tu vida y generando efectos más o menos notorios sobre ella.

Entonces ese espacio de calma, de consciencia y de reflexión que puedes regalarte frente a toda esta información, son la oportunidad necesaria para construir tu propia mirada e incorporar en ella a tu propia sabiduría. 

Esta idea es la que hoy estaremos aplicando al concepto de alimentación saludable, ya que esta es una temática que se ha expandido en las conversaciones y discursos de nuestra sociedad de forma exponencial en el último tiempo y por tanto es importante pararse a reflexionar sobre ello. 

El acto de comer es una de las actividades que compartimos todos los seres humanos e incluso con una gran parte de los seres vivos que habitan este planeta. Es tan común y recurrente que se vuelve innegable su importancia para la vida, así como también para la salud.

Sin embargo, esta última mirada no siempre ha sido considerada y hoy se nos presenta como un desafío que debemos tomar en nuestras propias manos. Podemos empezar desandando algunos caminos impulsados por la modernidad y el pensamiento científico, que desintegraron a los alimentos en pequeños pedazos o componentes, muchas veces inentendibles o cuya naturaleza sólo podemos entender mediante tecnicismos académicos.

Es así como los alimentos procesados son entendidos desde la cantidad de calorías, las grasas saturadas o los sellos que nos avisan sobre ciertos excesos o beneficios que podríamos obtener al consumir tal alimento. Así como también hoy podemos encontrar algunos nutrientes realzados o incluso a los denominados superalimentos, que pareciera que nos dicen “debemos estar en tu cocina” debido a sus maravillosas propiedades.

Y si bien, el poder identificar aquellos alimentos benéficos para nuestro organismo es una gran oportunidad que nos brinda la masificación del concepto de alimentación saludable, también puede ser un distractor que nos mantenga concentrados en el afuera y no en el adentro. 

¿Por qué necesitamos comer sano? Es la pregunta que nos plantea Paulina Peña, en su último Webinar dentro de la comunidad de Alimentación con Consciencia. Y si nos ponemos a pensar, podríamos postular como posible respuesta las palabras de Melissa Graillet, Health Coach y colaboradora de la Formación: 

La alimentación consciente “Nos reconecta con la sabiduría innata de nuestro cuerpo”

Porque claro, cuando nuestro cuerpo está sano, el organismo puede funcionar correctamente y aplicar sobre sí toda la sabiduría que acarrea en su evolución. El comer sano entonces nos ayuda a mantenernos conectados con esa sabiduría, con la ciclicidad, con los procesos y las pausas, con el cambio constante en busca del equilibrio.

Ahora, qué pasa entonces con toda la información que nos dice cómo actuar en el afuera para mantener una alimentación saludable. Esa que nos indica que esto es bueno y esto es malo, que nos propone tipos de alimentación clasificados y que incluso hoy genera ciertos grupos de pertenencia que evidencian la inevitable conexión entre la alimentación y los movimientos sociales. 

No se trata de pensar que estas informaciones son algo negativo, sino de comprender que lo saludable para algunos puede no serlo para otros, así como también considerar que lo que le servía a mi organismo en cierto momento de mi vida puede no hacerlo más adelante. 

Es por esto que cuando hablamos de alimentación saludable, cabe preguntarse ¿saludable para quién? y buscar que la respuesta sea saludable para ti en tu momento presente. Entonces, un factor necesario en este proceso de reflexión tiene que ver con observar y escuchar a tu propio cuerpo, atender a las molestias que pueda presentar y reconocer cómo es su relación con los alimentos, así como también tu relación afectiva con ellos. 

Y reitero, la información externa no es para nada negativa y se vuelve un complemento necesario cuando necesitamos resolver algunas dudas, llevar un protocolo de sanación o identificar ciertos estados del organismo. Conocer e investigar sobre distintos caminos de alimentación saludable y sobre todo desde la experiencia de otras personas es un ejercicio muy nutritivo e incluso inspirador, lo importante es no abandonar en el proceso a la escucha interna. 

Además, la alimentación saludable y el poder estar más conscientes de nuestros estados y acciones, son elementos que se relacionan recíprocamente, debido a que una mejor nutrición nos ayuda a tener una mente más clara y a su vez el ejercitar la consciencia nos ayuda a elegir mejor nuestros alimentos. 

En esto no podemos dejar de mencionar como suelen vincularse la alimentación saludable con el deseo de lucir mejor o de obtener el cuerpo “soñado”. Entonces la pregunta sobre para quién es saludable tal o cual alimentación toma nuevos tintes cuando involucramos a la carga emocional que conlleva esta acción. La forma en que integramos una alimentación saludable a nuestra vida también dependerá de la historia y el presente de cada uno, es por esto que la amabilidad del proceso es muy importante.

La terapeuta Piedad Pérez, también parte de las expertas de nuestra membresía nos comparte que una de las frases que más le gustan es: “Todos los cuerpos son bonitos si los habita una persona feliz”.

Y es que muchas veces no se trata sobre la forma de tu cuerpo, cuánta grasa hay o cuánta no hay, sino que se trata sobre cómo tú te estás sintiendo contigo mismo, y cuáles son las creencias que tú mismo tienes sobre ti y sobre las personas que tienen un tipo de cuerpo determinado o una conducta alimenticia determinada.

Integrar todas estas aristas al movimiento reconocido como la alimentación saludable y consciente nos permite tomar la fuerza de su expansión como un medio para generar una vida mejor. ya que en este acto cotidiano tenemos la posibilidad de cultivar una mente más clara, una conexión respetuosa con nosotros mismos y por consiguiente podemos facilitar una mejor relación con los demás. 

La alimentación nos da la oportunidad todos los días de aprender de nosotros mismos. También nos invita a conectar con otros, compartiendo conocimientos y experiencias, generando comunidad, acercando esta posibilidad de consciencia a cada vez más personas. Nos impulsa a recuperar en el camino aquellas pausas que nos permiten reflexionar, descubrirnos a nosotros mismos, cambiar creencias que nos mantienen enfermos y conectar con el presente. 

Por esto es importante que conversemos sobre estos temas, no sólo desde los discursos que ya circulan a nuestro alrededor, sino que, también compartiendo nuestro propio recorrido al respecto, nuestros pensamientos, ideas y temores, expandiendo la posibilidad de tomar esta herramienta en nuestras manos. También como una forma de enfrentar aquellas cosas que van en contra de nuestro bienestar.

Validar nuestra experiencia, volvernos curiosos e inquietos sobre aquel factor tan importante que es el poder estar sanos. Mantenernos despiertos y atentos, no sentirnos inferiores o atemorizados ante tanta información, valorarnos a nosotros mismos para abrirnos y encontrar lo que es la alimentación saludable para cada uno de nosotros.  

Entonces, nuestro primer paso es confiar, abrirnos a los cambios que esto pueda traer y fortalecer así cada vez más nuestro propio caminar. Confiar en los procesos, en nuestro organismo y en nuestros sentires. De esta forma evitamos dogmatizarnos y vernos atrapados en la rigidez que nos aleja cada vez más de conectar con la pulsión energética que envuelve nuestra vida. Hay que recordar que somos seres de luz, seres vibracionales que cuentan con la capacidad de encontrar su propio bienestar. Dejar de alimentar el caldo de cultivo para el miedo y atrevernos a generar transformaciones profundas en nuestras perspectivas. 

Autora: Antonia Moller

Primero Soy humana y busco no olvidarlo, esto que comparto es parte de ese propósito.

Me llaman Antonia, desde que mis padres lo eligieron entre tantos otros nombres, y soy estudiante de Comunicación Social, como también de la vida.

Ser parte de esta especie (única capaz de leer este mensaje, hasta lo que tengo entendido), es un hecho que me provoca una profunda curiosidad, sobre todo las formas que tenemos para expresamos. Cómo nos reconocemos en lo que otros expresan y cómo (co)creamos en ese intercambio de sentidos y significados, que construye el entramado de nuestra vida.

…concepto que yo diría surge de la intensidad con que vivo y registro cada experiencia, llevo guardados esos detalles que pueden pasar desapercibidos y me cuesta soltar porque tal vez se me caigan todos y lo que quiero es regalarlos, pintar con ellos la vida de cada uno. 

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