Consciencia, hábitos y creencias - Medicina y calidad de vida - junio 14, 2022

La relación entre nuestra piel y el intestino

¿Te ha gustado? Comparte 🤗

A veces para tomar medidas frente a un problema esperamos a que nos toquen aquellos puntos donde más nos duele y en cuánto a nuestra salud suele ser la apariencia uno de los motores que más nos moviliza para actuar. En este sentido nuestra piel puede ser reconocida como una de las zonas que mejor exhibe los procesos que ocurren en nuestro interior. Ya sea evidenciando nuestras emociones, nuestras respuestas a la temperatura o el envejecimiento natural que se produce con los años, este órgano nos permite reconocer una serie de señales que hablan sobre nuestra salud.

Sin embargo, también existen un montón de manifestaciones que nos informan sobre algún desequilibrio, como lo puede ser el acné, la dermatitis, la rosácea, la cuperosis (manifestación de pequeñas venas en algunas zonas del rostro) y la deshidrosis (aparición de pequeñas ampollas en las palmas y en los dedos). Estas afectaciones cutáneas hoy están presentes en la vida de muchísimas personas y tal vez no están siendo consideradas con la profundidad que se requiere.

Porque ¿sabías que existe algo denominado dermobiota? ¡Así es! Esta consiste en una serie de microorganismos que habitan nuestra piel y que participan tanto en la protección como en el recubrimiento lipídico de este gran órgano de nuestro cuerpo. ¡Y no sólo eso! Este conjunto de virus, bacterias, hongos y parásitos tienen una directa relación con el mismo tipo de pobladores que albergamos en nuestro intestino, es decir, con nuestra microbiota intestinal.

Y sin duda este ha sido uno de los descubrimientos más revolucionarios en las investigaciones del último tiempo, puesto que al comprender que estamos habitados por una enrome cantidad de microorganismos que participan en distintas funciones y que se ubican en distintas partes de nuestro cuerpo, podemos mirar nuestra salud con nuevos ojos. Podemos cuidar mejor de aquella selva tropical que llevamos dentro y procurar así su equilibrio.

Ahora ¿por qué es tan importante considerar a la microbiota específicamente de nuestro intestino? Esto se debe a que su participación no sólo incide en la absorción de los nutrientes durante la digestión, sino que también puede ser la responsable de producir o no producir compuestos tóxicos a partir de ciertos alimentos, así como también de generar una correcta y saludable fermentación para alimentarse de los hidratos de carbono o bien provocar una fermentación excesiva que nos genere hinchazón y malestar.

Los nutrientes o tóxicos que podamos obtener mediante estos procesos son los responsables de dirigir nuestras apetencias, puesto que son precisamente nuestras propias bacterias y demás microorganismos los que nos “piden” consumir tales o cuales alimentos, según sean beneficiosas o perjudiciales para nuestra salud.

Contemplando esto no parece tan extraño considerar que las manifestaciones de nuestra piel también responden a estos micro universos que habitan en nosotros. Porque no se trata de un problema superficial aún cuando su manifestación sea precisamente en la superficie. Se trata en realidad de un indicador del desequilibrio que se ha generado en nuestra microbiota intestinal.

Tal como lo señala la Dra. Sari Arponen (2021), especialista en microbiota, una piel sana es una piel: “Sin picores ni sequedad, sin bultos ni granos, sin necesidad de ir a un centro de estética para tener un cutis presentable. Y para eso, la microbiota cutánea, también llamada dermobiota, tiene un papel central. […] la salud y la belleza de nuestro cutis empiezan dentro, en el intestino.”

Y es por esto que para cuidarnos de aquellas afecciones cutáneas antes mencionadas es necesario que prestemos atención a algunos factores que pueden desequilibrar a nuestra microbiota: la alimentación, el estrés, la exposición a toxinas, los hábitos de higiene, nuestra salud hormonal y la actividad física, son algunas de las principales áreas mediante las cuales podemos cuidar de nuestra salud intestinal y con esto nuestra salud de forma global.

¿Y qué tiene esto de importante? Esta mirada es sumamente necesaria para salirnos de la lógica que venimos acarreando respecto al cuidado de nuestra salud y de nuestra apariencia. Porque llevamos muchos años de desarrollo respecto a las ideas de belleza y a los productos asociados a ella. Se nos dice que el acné se tapa con cosméticos o bien se combate con lociones de aplicación externa, se nos recomienda utilizar cierto tipo de cremas para hidratar o para tonificar nuestra piel y así otra serie de consejos que suelen perder de vista un punto muy importante: podemos cuidar de nuestra apariencia desde elementos mucho más profundos que a su vez contribuyen a un bienestar emocional, el cual sin duda nos hará sentir mucho más luminosas.

¿Te has visto alguna vez atraída por aquel Shampoo con el envase más glamuroso, elegante o con aspecto profesional? ¿Has pasado de un producto de belleza a otro debido a que los primeros efectos maravillosos luego pierden su encanto? Bueno es probable que entonces sea necesario llevar la mirada hacia algo más simple y duradero: nuestro propio cuerpo tiene la capacidad de brillar cuando logramos descubrir la forma de mantenerlo saludable. Es verdad que este camino pueda parecer más trabajoso ya que requiere de quizás de una mayor atención, pero seguramente te sorprenderás de cómo tu propio organismo también comienza a contribuir en aquellos cambios con respuestas impresionantes.

A veces no se trata de comprar los productos más caros del mercado para el cuidado de nuestra piel sino de pararnos a comprender qué cosas se están manifestando en ese gran lienzo que nos recubre. Observar las distintas partes de nuestro cuerpo, incluyendo las que no solemos mirar en nuestra rutina diaria, es un hábito fundamental para conocernos mejor y descubrir los pequeños cambios que pueden estar avisándonos del equilibrio o desequilibrio de nuestra salud. Si nuestra piel manifiesta algo no es porque quiera molestarnos o porque hemos sido maldecidas por alguna extraña energía que busca frustrarnos, por el contrario, se trata de nuestro propio cuerpo hablándonos de la forma más clara que encontró.

Por esto es importante que nos reconciliemos con nuestra piel, que nos abramos a pensar cómo esa gran cantidad de células son el tejido que nos mantiene en contacto con el entorno y que a su vez son la membrana a través de la cual nuestros sistemas internos toman contacto con el exterior.

Comencemos a considerar que la piel es también un órgano capaz de inflamarse, receptar hormonas y responder tanto al estrés como a los demás sucesos de nuestra vida. De esta forma la próxima vez que nuestra piel nos muestre alguna reacción podremos imaginar de mejor manera cuáles son los factores que la están provocando, ¿será una inflamación intestinal? ¿tendrá alguna relación con los alimentos que comimos las últimas semanas? ¿tendrá algún vínculo con otras manifestaciones que hemos tenido en nuestra vida? ¿habrá algún factor emocional que podamos considerar?

Estas y otras preguntas son la llave con la cual podemos abrir nuevos caminos para fortalecer nuestro bienestar y sobre todo encontrar soluciones que realmente nos den resultados duraderos. Para esto debemos enfocarnos en no sólo eliminar las manifestaciones que vemos en la superficie, sino que lograr identificar y extraer a los responsables desde la raíz. Porque finalmente más que un tema de apariencia, lo que nuestra piel nos está comunicando se trata de un tema de salud.

Primero Soy humana y busco no olvidarlo, esto que comparto es parte de ese propósito.

Me llaman Antonia, desde que mis padres lo eligieron entre tantos otros nombres, y soy estudiante de Comunicación Social, como también de la vida.

Ser parte de esta especie (única capaz de leer este mensaje, hasta lo que tengo entendido), es un hecho que me provoca una profunda curiosidad, sobre todo las formas que tenemos para expresamos. Cómo nos reconocemos en lo que otros expresan y cómo (co)creamos en ese intercambio de sentidos y significados, que construye el entramado de nuestra vida.

¿Te ha gustado? Comparte 🤗
>