Consciencia, hábitos y creencias - abril 4, 2022

“Pienso en mi cuerpo no como causa sino como efecto”

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Cuando buscamos llevar una alimentación consciente es muy importante poder entender a nuestro cuerpo y a nuestra nutrición desde una perspectiva más amplia.

Por años nuestras sociedades han adoptado un modelo de pensamiento lineal, newtoniano, que es de causa y efecto. Entonces, dentro de este modelo, nuestro cuerpo a tendido a caer bajo la categoría de causa, es decir, ser la razón misma de sus propias características y capacidades, involucrando quizás a los hábitos como parte de sus condicionantes.

Y no es tan extraño pensar así, ya que solemos percibir que nuestro cuerpo es una manifestación material difícil de cambiar y que cómo lo “utilicemos” generará ciertos resultados sobre sí mismo. Si bien los hábitos que adoptemos en nuestra vida, sin duda tendrán repercusiones en nuestro organismo y no se pretende aquí afirmar lo contrario, el trasladar al cuerpo desde la categoría decausa hacia la categoría de efecto nos trae nuevas luces para comprendernos mejor. 

De esto nos habla la experta Mónica Giraldo, consteladora familiar y sistémica, que nos propone una interesante visión al relacionar nuestra historia de vida individual y colectiva con las rutas metabólicas que genera nuestro cuerpo, la forma en que lo percibimos y la manera en que nos vinculamos con la alimentación. 

Alguna vez te has visto envuelto en situaciones que te llevan a preguntarte ¿por qué a mí?, es esta clásica pregunta la que podemos resignificar frente a nuestro cuerpo cuando lo empezamos a ver como un efecto. Porque en este caso no vamos a pensar en que tenemos un metabolismo lento que genera determinadas molestias y que muchas veces nos hace sentir frustrados, sino que observaremos que ese metabolismo es el efecto de cierta información bajo la cual se organiza nuestro cuerpo. Por lo tanto, podremos ver las cosas desde un poco más atrás, pero no para revisar detalladamente el pasado, sino para comprender mejor el presente. 

Esta es la luz que nos traen las constelaciones familiares sobre nuestro cuerpo y nuestra alimentación, ya que a través de ellas se pueden vislumbrar patrones de información que se generan en los sistemas familiares, así como también desde el recorrido que tenemos como colectivo humano. Ya sea que hayas vivido la experiencia de una constelación o que aún no tengas algún acercamiento hacia ellas, esta perspectiva te puede ayudar a entender desde más arriba aquellas vivencias que podemos pensar como individuales o intrínsecas a nuestra biología. Mónica nos propone un punto de encuentro entre la ciencia y el pensamiento sistémico de Bert Hellinger, quien fue un impulsor de este procedimiento terapéutico que nos conecta con nuestra configuración familiar y nos entrega ciertas claves de interpretación para nuestra vida.

Por su parte los estudios científicos nos han permitido saber que nuestro cuerpo está formado por células y nuestras células están formadas por átomos, que a su vez se componen de partículas subatómicas. Lo interesante es que, al intentar conocer mejor esa composición, se descubrió que en realidad no existe nada material y que lo que percibimos como sólido consiste en grandes cantidades de energía organizada de cierta forma.

A partir de esto, podemos comprender que la energía carga con información que le permite organizarse. Tal como en el proceso de formación de un ser vivo, las moléculas saben cómo estructurarse para manifestar el cuerpo de un nuevo integrante del planeta. Entonces es esa información la que provoca un determinado efecto.

En el caso de nuestra historia individual, los patrones de información que se comparten dentro de la familia tienen gran influencia sobre cómo nos relacionamos con el cuerpo y la alimentación, sobre todo en lo que respecta a nuestra relación con la madre. Por ejemplo, una madre ausente repercute directamente sobre cómo se configura el cuerpo y cómo este administra los nutrientes, pudiendo probablemente cargar con la información de escasez o carencia. 

De esta misma forma, la ancestralidad también muestra como las vivencias colectivas del pasado pueden dejar huellas sobre las siguientes generaciones. En el caso de épocas de hambruna o de eventos traumáticos que gatillan sistemas de sobrevivencia, se pueden observar estos mensajes en poblaciones posteriores que no han vivido directamente estos acontecimientos.

Muy lejos de quitarnos poder sobre la manifestación de nuestra vida, esta perspectiva nos abre mayores posibilidades de entender por qué el cuerpo se comporta de cierta forma o administra los nutrientes de determinada manera. Esta información nos muestra nuevas posibilidad de sanar y de cambiar lo que nosotros creemos que es la verdad, para así ir generando la realidad que queremos vivir en armonía con el presente. 

Al tomar consciencia de todo esto podemos comenzar a equilibrar nuestra dimensión emocional, recuperar la tranquilidad y salir del estado de alerta que se despierta frente a los agentes estresores. Estos agentes que alguna vez pudieron ser la falta de alimento y que hoy suelen multiplicarse con las exigencias de status y de éxito constantes. Es importante salir del estado de emergencia para permitir los procesos naturales de regeneración del cuerpo, que están siempre disponibles pero que no podemos aprovechar cuando nos encontramos aun huyendo de los depredadores.

Cuando ponemos en armonía toda esa información contenida en nuestra historia personal y en nuestro camino colectivo, podemos aumentar nuestra energía vital y el cuerpo puede entonces tomar otras rutas metabólicas, otros mecanismos y activar otras capacidades. 

Ahora ¿Cómo podemos integrar esta mirada? La experta nos sugiere dos niveles de desarrollo, uno personal donde nos abrimos a cambiar nuestras creencias, y otro compartido, a través de alguien que nos inspire mediante su propia experiencia sobre el cambio de mirada. Este último se vuelve importante en la medida en que, al ver el proceso de otros, podemos integrar que aquel camino también puede ser una realidad en nuestra vida.

De esta forma comenzamos a tomar consciencia respecto a la relación que existe entre cómo me paro frente a la vida y cómo mi cuerpo procesa los alimentos. Ya que, si en mis días la sensación predominante es de peligro y por tanto interpreto gran parte de los estímulos externos como amenaza, entonces mi cuerpo detendrá los mecanismos de regeneración y activará los de sobrevivencia, teniendo una repercusión directa sobre el metabolismo. 

Así también podemos comprender que cuando efectivamente estamos atravesando situaciones complejas, ya sea por los años de pandemia o bien por un evento familiar, es posible que esta información afecte a nuestro cuerpo. Entonces tener la capacidad de observar el contexto puede hacer la diferencia para ayudarnos a no creer que es una falla del mismo organismo la causante de aquellos cambios, sino que como seres humanos vivenciamos múltiples efectos desencadenados por patrones de información.

Tenemos la opción de mirarnos en un espacio más amplio y de generar puentes entre nuestras distintas dimensiones, biológicas y relacionales, para salir de aquellas interpretaciones que nos estancan. Podemos desarrollar caminos de sanación que nos conectan con nuestra potencialidad creativa, porque cuando no estamos sujetos al estado de sobrevivencia podemos empezar a hacer algo nuevo y a recuperar el equilibrio desde lugares más profundos.

“El corazón de aquel que ha comprendido que lo presente está en resonancia con lo pasado, tanto en lo bueno como en lo malo, late en sintonía con el mundo.” Bert Hellinger

Autora: Antonia Moller

Primero Soy humana y busco no olvidarlo, esto que comparto es parte de ese propósito.

Me llaman Antonia, desde que mis padres lo eligieron entre tantos otros nombres, y soy estudiante de Comunicación Social, como también de la vida.

Ser parte de esta especie (única capaz de leer este mensaje, hasta lo que tengo entendido), es un hecho que me provoca una profunda curiosidad, sobre todo las formas que tenemos para expresamos. Cómo nos reconocemos en lo que otros expresan y cómo (co)creamos en ese intercambio de sentidos y significados, que construye el entramado de nuestra vida.

…concepto que yo diría surge de la intensidad con que vivo y registro cada experiencia, llevo guardados esos detalles que pueden pasar desapercibidos y me cuesta soltar porque tal vez se me caigan todos y lo que quiero es regalarlos, pintar con ellos la vida de cada uno. 

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